lunes, 26 de octubre de 2020

¿Sabía usted que las vitaminas y minerales no han demostrado que son eficaces para prevenir o tratar el COVID-19?

Introducción

La respuesta inmune efectiva contra el nuevo SARS-CoV-2 es determinante para su control a escala individual. Sin embargo, comprender los mecanismos de respuesta inmunológica contra este virus, su cinética y las estrategias virales para evadir el sistema inmune, resulta fundamental para la implementación de alternativas efectivas de diagnóstico, pronóstico, prevención y tratamiento, lo cual contribuirá al control de esta infección viral a escala poblacional [1]. Si bien la enfermedad del COVID-19 puede potencialmente afectar a cualquier persona, clínicamente se ha notado la prevalencia en personas de edad avanzada, y aquellas que presentan problemas a nivel cardíaco, pulmonar, inmunitario, obesidad extrema, o diabetes [2]. En consecuencia, la condición nutricional es un elemento crucial en las personas infectadas con SARS-CoV-2 para un pronóstico óptimo debido a las condiciones clínicas asociadas. Sin embargo, el uso de suplementos de vitaminas y minerales para prevenir o curar infecciones de tipo respiratorio, sigue siendo cuestionable [3]


Descripción general de las vitaminas y minerales asociadas a función inmune y COVID-19


Se ha encontrado que grupos de personas con mayor riesgo de expresar los síntomas más graves de COVID- 19, manifiestan niveles bajos de vitamina D. [4] Esta vitamina es obtenida biológicamente cuando es activada mediante la luz UV en la piel. Dentro de las funciones atribuidas a esta vitamina se asocia el desarrollo óseo y muscular, además de promover la transformación de monocitos a macrófagos, que son fundamentales en la estrategia de defensa del cuerpo, favoreciendo la acción del sistema inmune en la acción contra diferentes tipos de microorganismos.[5] Ha sido posible establecer una relación entre regiones de altas latitudes y temporadas de invierno, que repercuten en la cantidad fisiológica de vitamina D, con una mayor mortalidad por COVID-19. [4].

La vitamina A también ha sido relacionada con la modulación inmune en síndrome de dificultad respiratoria aguda, mediante la prevención de daño oxidativo y el fortalecimiento de la capacidad regenerativa de los pulmones, así como también se ha encontrado una relación entre mayor susceptibilidad a infecciones por virus de influenza y SARS-CoV en personas que cuentan con una menor concentración de vitamina A [6].

La vitamina C (ácido ascórbico) actúa como un agente antioxidante, eliminando especies reactivas de oxígeno (ROS) protegiendo las biomoléculas esenciales como proteínas, lípidos y ácidos nucleicos de procesos oxidativos. Esta vitamina se encuentra presente en los leucocitos, de manera que puede ser empleada en las infecciones con el fin de contrarrestarlas. Sin embargo, las personas se infectan existe un desbalance de vitamina C lo que modifica el equilibrio entre las defensas antioxidantes y los agentes oxidantes, alterando múltiples vías de señalización que involucren factores proinflamatorios como el NF-kB (Factor nuclear kappa B), clave en la fisiopatología de algunas enfermedades virales. En contraste, estudios han demostrado que la inhibición de dicho factor tiene implicaciones terapéuticas en el tratamiento contra infecciones virales [7].

El zinc presenta actividad antiviral (10 mg/kg de peso corporal, hasta 600 mg/d en total) en una variedad de virus, como la influenza, por su papel en la respuesta inmune innata y adquirida; sin embargo, se necesitan más investigaciones sobre los mecanismos antivirales y los beneficios clínicos de los suplementos de zinc para el tratamiento preventivo o terapéutico de infecciones virales. La suplementación con zinc (30 mg/día) es adecuada en personas o adultos mayores con deficiencia de zinc para mejorar la respuesta inmunológica y disminuir la incidencia de infecciones. Se debe tener en cuenta que el exceso de zinc genera el efecto contrario causando estrés oxidativo celular. Por otra parte, el selenio aumenta la respuesta inmunitaria y se ha estudiado que su deficiencia puede conducir a una enfermedad más grave y una mayor respuesta inmunitaria proinflamatoria en infecciones pulmonares [3]

Se han estudiado los ácidos grasos omega-3 por sus efectos favorables en la inflamación y la inmunidad, particularmente, estas grasas inhiben la replicación del virus de la influenza y según la Sociedad Europea de Nutrición Parenteral y Enteral, estos pueden mejorar la oxigenación en pacientes con la COVID-19, sin embargo, evidencia también ha mostrado que el consumo elevado de estos ácidos grasos genera el efecto contrario promoviendo la inflamación y el estrés oxidativo [7].


Información que puede ser contradictoria o no estar basada en pruebas

En relación a la información nutricional con la que se ha hostigado al público en general por parte de las autoridades gubernamentales, la industria de suplementos dietéticos, influenciadores digitales de la nutrición, profesionales de salud y otros agentes sobre cómo prevenir el Covid-19, existe mucha información que puede ser contradictoria o no estar basada en evidencia científica. Un estudio emitido por la universidad de Oxford donde se analizaron las diferentes recomendaciones dietéticas emitidas por sociedades y asociaciones de nutrición y por gobiernos nacionales, entre ellos: Australia, Brasil, Canadá, Italia, España, Estados Unidos, así como las directrices de organizaciones sanitaria como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), el Consejo Europeo de Información Alimentaria (EUFIC) entre otras, reúne evidencia en cuanto a la suplementación con vitaminas, minerales y probióticos no trata ni previene la infección por COVID-19, pero podría optimizar la respuesta inmunitaria, actuando como tratamiento complementario. Debido a que las dieta rica en frutas y verduras, así como el consumo de vitaminas y minerales; incluidas las vitaminas A, C, D, E y del complejo B, zinc y selenio, juegan un papel importante en el control de los factores de riesgo asociados como la diabetes, el sobrepeso y la hipertensión que desencadenan complicaciones importantes en pacientes que padecen COVID-19 [3].

Es importante resaltar que existen dosis de consumo diario de estas vitaminas y minerales que no pueden excederse, por lo que la idea de “más es mejor” es un concepto erróneo. Las megadosis de vitaminas y minerales pueden inducir efectos tóxicos y adversos o interactuar con medicamentos, lo que conduce a efectos farmacológicos reducidos [3]. De modo que los suplementos se recomiendan principalmente para personas que presentan déficit de vitaminas o desafíos puntuales para lograr los requisitos dietéticos óptimos. Es importante resaltar que se requieren más estudios que respalden los efectos de los suplementos de vitaminas y minerales en resultados relacionados con la gravedad de la enfermedad, el estado inflamatorio y la hospitalización por COVID-19 [3] para entender mejor la relación entre micronutrientes y COVID-19.


La OMS recomienda NO usar suplementos vitamínicos para prevenir o curar infecciones por SARS-CoV-19

En general las vitaminas han sido puntos de referencia como coadyuvantes en el tratamiento contra el COVID-19 dados sus efectos antioxidantes, inmunomodulación, mejora de las barreras naturales y señalización paracrina local [6]. No obstante, el 30 de septiembre de 2020 la OMS, dentro de los proyectos de educación sanitaria orientados a informar a la población mundial sobre las medidas relacionadas con el virus, da a conocer que este tipo de suplementos tanto de vitaminas como de minerales, no curan el COVID- 19 y que se sigue en la constante búsqueda de medicamentos para tal finalidad [8]

Al evaluar los estudios relacionados con vitaminas y suplementos para tratar la COVID 19 a nivel mundial, se ha mostrado que existen fuertes limitaciones de la información disponible actualmente. Si bien se han desarrollado estudios que muestran posibles efectos sobre infecciones virales aún no existe un tratamiento ampliamente reconocido para tratar esta enfermedad, además hay ensayos clínicos llevados a cabo que excluyen otras áreas de la población como mujeres en estado de embarazo, personas con enfermedades crónicas, pacientes con esperanza de vida corta (como aquellos diagnosticados con cáncer). Pese a ello, la mayor promesa para combatir el virus parece estar mediada por una reducción en la cantidad de citoquinas liberadas en los procesos inflamatorios. Por ello, vitaminas y suplementos con potencial actividad antiinflamatoria y antioxidante pueden representar un papel importante, pero necesitan las pruebas de los estudios clínicos que hayan por hacer. Para efectos de la actual pandemia, se recomienda el consumo elevado de vitaminas y suplementos solo en el marco de estudios clínicos con el fin de obtener resultados acerca de los posibles efectos tanto efectivos contra COVID 19, como adversos e interacciones [9]



MENSAJES CLAVE


● Se ha demostrado a nivel clínico y paraclínico que los suplementos vitamínicos se recomiendan principalmente para personas que presentan déficit de vitaminas o desafíos puntuales para lograr los requisitos dietéticos óptimos.

● No se debe depender de un suplemento vitamínico para prevenir o curar el COVID-19.

● Es importante mantener una dieta balanceada con un consumo adecuado de vitaminas y minerales, no se debe hacer un consumo abusivo de estos bajo ninguna circunstancia.

● Bajo ninguna circunstancia se deben flexibilizar o dejar de cumplir las medidas preventivas frente al contagio, ni depender o consumir de manera indiscriminada tratamientos que no cuenten con evidencia científica sobre su eficacia frente al Covid-19.


CONCLUSIONES

El consumo adecuado de vitaminas y minerales dentro de una dieta balanceada favorece el correcto funcionamiento del organismo, principalmente del sistema inmune, sin embargo esto no se asocia directamente con la cura de los síntomas o prevención de contagio del SARS-CoV-19, y por lo tanto no deben emplearse suplementos de vitaminas y minerales como tratamiento curativo o preventivo del mismo, solo deben emplearse en poblaciones específicas que lo requieran para alcanzar requisitos dietéticos óptimos o en estudios clínicos supervisados. Es importante tener en cuenta que el consumo abusivo de suplementos de vitaminas y minerales puede generar problemas de salud al exceder las dosis diarias de consumo, por ello los profesionales de la salud y la población en general deben fortalecer las estrategias de educación sanitaria e información al respecto promoviendo su uso racional y a su vez promoviendo también el mantenimiento de una dieta balanceada que incluya alimentos con vitaminas y minerales, no solo durante el contagio sino en todo momento.
 

Referencias


1. Delgado, J. Pareja, A. Aguilar, P. Enriquez, Y. Quiroz, C. Valencia, E. (2020). SARS-CoV-2 y sistema inmune: una batalla de titanes. Perú. Horizonte Médico. Scielo. Vol 20. nº 2.

2. Clínica de Mayo. COVID-19: ¿quién está a un mayor riesgo para los síntomas graves?. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/coronavirus/in-depth/coronavirus-wh o-is-at-risk/art-20483301#:~:text=El%20riesgo%20de%20tener%20s%C3%ADntomas,%2C%20obesidad%20extrema%2C%20o%20diabetes. [Consultado el 19 de octubre de 2020]

3. Coelho, C. Campos, F. Ziegler, F. Marques. C, Laviano, A. Mota, J. . Dietary recommendations during the COVID-19 pandemic, Nutrition Reviews. Oxford academy.(2020)

4. Chakhtoura, M., Napoli, N., & Fuleihan, G. E. H.Myths and Facts on Vitamin D Amidst the COVID-19 Pandemic. Metabolism. (2020).

5. NIH. Vitamina D. Hoja informativa para consumidores. Disponible en : https://ods.od.nih.gov/fac tsheets/VitaminD-DatosEnEspanol/. Consultado el 19 de Octubre de 2020

6. Jovic, T. H., Ali, S. R., Ibrahim, N., Jessop, Z. M., Tarassoli, S. P., Dobbs, T. D.,Whitaker, I. S. (2020). Could Vitamins Help in the Fight Against COVID-19? Nutrients, 12(9), 2550. doi:10.3390/nu12092550

7. NCBI. Immune-boosting role of vitamins D, C, E, zinc, selenium and omega-3 fatty acids: Could they help against COVID-19?. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC74 15215/. Consultado el 19 de Octubre de 2020.

8. OMS. Consejos para la población acerca de los rumores sobre el nuevo coronavirus (2019-nCoV). 2020. Disponible en : https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/adv ice-for-public/myth-busters. [Consultado el 19 de octubre d e2020 ]

9. NCBI. Can vitamins and/or supplements provide hope against coronavirus?. Disponible en: www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7313552/. [Consultado el 19 de Octubre de 2020.] 

 

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