sábado, 26 de marzo de 2016

Incremento de la resistencia a los antimicrobianos en centros de atención médica en Canadá



Los centros médicos tienen como primordial función atender de manera inmediata a toda la población, brindando asistencia sanitaria. Sin embargo, por las diferencias en el personal y las actividades asistenciales, pueden existir variaciones entre un país y otro y de un centro a otro. A pesar, que los objetivos de los centros de atención médica están encaminados a   mejorar la calidad de vida tanto individual como colectiva, estos se han convertido en focos latentes donde múltiples microorganismos se propagan, dentro o en sus alrededores, generando brotes a nivel hospitalario relacionados con infecciones graves que potencialmente pueden ser mortales. Las infecciones pueden adquirirse durante la hospitalización, la asistencia sanitaria prestada en hospitales o en los mismos consultorios (médicos o dentales), así como también durante la atención ambulatoria o a largo plazo, sin dejar a un lado que los profesionales de la salud también se encuentran vulnerables frente a los microrganismos (1).

En Canadá, esta preocupación ha aumentado y es alarmante ya que esto trae consecuencias para la salud de la comunidad, con consecuencias en la efectividad de la terapia que se traducen en la no obtención de resultados exitosos. 

Entre los micoorganismos de mayor prevalencia en los centros médicos se ha reportado:

Clostridium difficile (C. difficile),  que habitualmente se trata con antimicrobianos  como metronidazol, vancomicina, fidaxomicina. Es muy común en los hospitales y centros de atención y se propaga rápidamente por contacto directo, produciendo diarrea, calambres abdominales y muerte (2). De acuerdo con la Agencia Sanitaria de Canadá,  se han reportado 22,032 casos de pacientes con C. difficile entre 2007 y 2013 a nivel intrahospitalario. En 2013, el 3,1% de las muertes en los hospitales se le atribuyó a este microorganismos (2).

La multi-resistencia de enterobacterias como Escherichia coli, Klebsiella spp. y Enterobacter spp a fármacos como carbapenems, cefalosporinas de espectro extendido (ceftazidima, ceftriaxona, cefotaxima) es común en los centros de atención sanitaria. Una de las formas de resistencia estudiadas es la capacidad del microorganismo de producir beta-lactamasas de espectro extendido (ESBL), que es una clase de enzima que le permite resistir al espectro de las cefalosporinas, al igual que combinaciones de inhibidores de beta-lactámicos-lactamasa (3).

Por su parte, el Staphylococcus aureus, que puede causar una variedad de infecciones, especialmente en la piel y tejidos blandos, hueso y el torrente sanguíneo; está presentando resistencia frente a la presencia de los antimicrobianos como la penicilina, penicilinasa-resistente (meticilina, oxacilina, nafcilina), vancomicina, cefoxitina,  comúnmente usados para su erradicación. 

Entre tanto, los enterococos resistentes a la vancomicina (ERV) son los responsables de causar una variedad de infecciones, especialmente en la piel y tejidos blandos, hueso y el torrente sanguíneo. De esta manera, aminopenicilinas (ampicilina y amoxicilina), linezolid, lipopéptido (daptomicina) ya no presentan los mismos resultados exitosos para combatir este microrganismo (2).

A pesar que las alertas de uso irracional de los antibióticos han encendido las alarmas por parte de la Agencia Sanitaria de Canadá, aún  no existen medidas que lo controlen, por lo que se ha generado una gran disminución sobre las opciones terapéuticas en los centros médicos. La resistencia crece día a día, y el arsenal de antibióticos disponible ya no presenta el mismo potencial y eficacia frente a los mecanismos de resistencia que están adquiriendo los microrganismos. 
Por lo anterior, se sugiere a los profesionales de la salud a realizar un uso racional de los antibióticos, así como generar estrategias intrahospitalarias para el control y monitoreo de la resistencia bacteriana. Entre tanto, se recomienda a la comunidad de pacientes no automedicarse con antibióticos, y en caso de tener indicado un tratamiento, seguirlo y culminarlo de acuerdo a lo prescrito por el médico.

Referencias bibliográficas:

[1] Organización Mundial de la Salud. Resistencia a los Antimicrobianos. [actualizado  Abril de 2015]. [Internet] [Febrero 2016] Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs194/es/

[2] Governement of Canada. Canadian Antimicrobial Resistance Surveillance System Report 2015. [actualizado 2015]. [Internet] [Febrero 2016] Disponible en: http://healthycanadians.gc.ca/publications/drugs-products-medicaments-produits/antibiotic-resistance-antibiotique/antimicrobial-surveillance-antimicrobioresistance-eng.php#a8

[3] Tafur JD, Torres JA  and  Villegas MV. Mecanismos de resistencia a los antibióticos en bacterias Gram negativas. Infect. [online]. 2008, vol.12, n.3 [cited  2016-03-24], pp. 227-232 . Available from: 

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