lunes, 16 de diciembre de 2019

¿SABÍA USTED QUE DIFERENTES CONTEXTOS SOCIALES PUEDEN TRAER ALTAS REPERCUSIONES EN EL ACCESO A ANTICONCEPTIVOS?



INTRODUCCIÓN

Chiou et al(2003), plantean que el uso de anticonceptivos permiten tener un mejor manejo del proyecto de vida de las personas, ya que permiten elegir el momento y número de hijos que se quieren tener[1]. Por otra parte, Chiou et al(2003) asevera que el embarazo no deseado trae consecuencias tanto para la mujer como para la sociedad en términos de costos para el sistema de salud, de alcance de objetivos profesionales y personales[1]. El acceso a anticonceptivos es un tema de amplia discusión que puede abordarse desde diferentes puntos de vista. Como una estrategia de salud pública, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en su informe del 2017, ha propuesto la anticoncepción, como un derecho humano sexual y reproductivo[2]. Sin embargo, de acuerdo al mismo informe, las diferentes barreras de acceso, no permiten el pleno ejercicio de este derecho[2].

La desigualdad económica, una barrera evidente.

El factor económico influye  en gran medida sobre el acceso a los anticonceptivos. El Fondo de Población de las Naciones Unidas, señaló que la desigualdad económica es tan solo uno de los factores de inequidad que imposibilitan el acceso a anticonceptivos. Así pues, el quintil inferior y segundo en riqueza, tienen menores tasas de uso de anticonceptivos en el mundo y se da el mismo comportamiento en el caribe de América latina[2]. Así mismo, las mujeres que viven en zonas rurales no tienen la misma tasa de uso de anticonceptivos que las que viven en cascos urbanos[2].

En cuanto a condones, uno de los pocos (por no decir el único) método anticonceptivo para uso en hombres.  Se ha mostrado que si bien el condón está incluido en el plan básico de salud [3][4], de acuerdo al Informe Nacional sobre Desigualdades Sociales en Salud en Colombia, las poblaciones en los dos quintiles de mayor pobreza se evidencia un menor uso de preservativo [5].

Con un enfoque en Colombia, aunque el acceso al condón como un dispositivo médico está incluido dentro del plan básico de salud. De acuerdo al Análisis de situación de condones en Colombia, se reporta que el acceso de programas de anticoncepción está reducido a la ubicación de entidades prestadoras de servicios de salud, con lo que se asevera que las poblaciones más alejadas y de difícil acceso, tienen menor oportunidad de acceso a programas anticonceptivos, que incluyen el uso de preservativo[3]. Así mismo, debido a la priorización recursos de las entidades públicas respecto al suministro de condones, por ejemplo, en programas como proyecto VIH Colombia, se focaliza el uso del preservativo en poblaciones de mayor riesgo, tales como, trabajadoras sexuales, personas con VIH, consumidores de drogas, entre otros.  Por otra parte, de acuerdo al análisis de condones en Colombia(2015), se señala que la promoción del uso del condón en el contexto de las entidades de salud pública se ve limitado, en parte por problemas de abastecimiento en algunos períodos,  que se dan por inconvenientes en la contratación, presupuesto insuficiente y estimación inadecuada de necesidades [4]

Como consecuencia de los puntos anteriores se ha visto una relación estrecha entre las personas de más bajos recursos con el embarazo adolescente, enfermedades de trasmisión sexual, y procedimientos de aborto ilegales que terminan en consecuencias  de salud aún más complejas. Contextualizando mejor, de acuerdo a la UNFPA, el 95% de los embarazos adolescentes ocurren en países en vías de desarrollo, en poblaciones rurales y con menor acceso a la educación. Las consecuencias anexas terminan en un menor acceso a la educación, por ende a menor probabilidad de llegar a un empleo estable[2]. Por otra parte, estudios demuestran que las mujeres de menores ingresos económicos y con un bajo nivel de educación tienen mayor riesgo de contraer una enfermedad de trasmisión sexual [6].

El machismo y la religión como una barrera de acceso:

Se ha evidenciado que la desigualdad de género se ha constituido como una barrera de acceso a los anticonceptivos. Dado que, en muchos países la mujer no tiene capacidad de decisión debido a la existencia de leyes que restringen el uso de anticonceptivos a la mujeres solo con el consentimiento del esposo, o algunos proveedores de servicios restringen el uso de anticonceptivos a mujeres solteras o adolescentes no casadas[3]. Así mismo, según Srikanthan(2008),  se asocia el rol del hombre con función de su virilidad, pues se genera la visión de masculinidad en relación de su promiscuidad, llevando al hombre a situaciones de mayor riesgo, donde el uso del condón no se asegura de forma ampliada[7].

Como cita Srikanthan, la idea ortodoxa  de la función de mujer como procreadora, ha interpuesto una estrecha relación entre la religión y dominio del hombre sobre las decisiones de las mujeres. De este modo, religiones como el cristianismo reducen la actividad sexual sólo con fines de procreación, por lo que el uso de anticonceptivos está explícitamente prohibido en esta religión. En otras culturas y religiones como el islam y el hinduismo el uso de anticonceptivos no está restringido, sin embargo éstas religiones fomentan la actividad reproductiva con alto interés de generar familias numerosas. Otras religiones como el confucianismo y el taoísmo no restringen el uso de anticonceptivos. Dado lo anterior, aunque hay religiones que no prohíben explícitamente el uso de métodos anticonceptivos,  diferentes visiones culturales ligadas a la religión asocian el uso de métodos anticonceptivos a la promiscuidad, y la falta de seguridad de los mismos, reprochando aún más su uso en las mujeres jóvenes. Aunque los dogmas religiosos influencian ampliamente las decisiones de las personas se ha encontrado que por ejemplo en Estados Unidos las mujeres tienen una alta tasa de uso de anticonceptivos modernos [7].

La violencia basada en género es uno de los factores que no diferencian entre el nivel socioeconómico  o educativo. Sugiriendo así, que el hombre, sin importar el contexto, influencia negativamente el acceso a anticonceptivos. Esta violencia basada en género, limita el acceso a la anticoncepción cuando el hombre asocia el uso del condón por parte de la mujer a la infidelidad y en muchos casos se exige el no uso de condón como un acto de confianza hacia la pareja. De esta forma se deja en manos del hombre la decisión del uso del condón [4].

Mitos y realidades acerca de los métodos anticonceptivos.

El condón es un método anticonceptivo de barrera, versátil que además de prevenir el embarazo no deseado, previene contra enfermedades de transmisión sexual como el VIH. Sin embargo, se ha visto que su uso se ha limitado debido a la imposición de mitos tales como que “el material del condón permite el paso de virus”, o que “la calidad de los mismo no es confiable”[8]. La calidad de los condones se comprueba con la existencia del registro sanitario, que entre otras cosas, asegura que el condón como dispositivo médico posea todos los estándares de calidad  exigidos. Otras limitantes del uso del condón son con respecto a su comodidad, en donde se cree que los condones son incómodos de usar,  que generan mal olor o que se pueden resbalar fácilmente.[8] Afirmaciones que se pueden debatir fácilmente evidenciando que el material de los condones, comúnmente látex es altamente flexible y resistente. Por otra parte se asocia la pérdida de placer con el uso del condón; lo cual se puede refutar debido al diseño y material delgado del cual se encuentra hecho el condón. Otro aspecto importante es que el condón puede producir alergias, para lo cual se ha visto que si bien un pequeño porcentaje de mujeres puede ser alergica al latex de los condones; hay condones hechos de poliuretano u otros materiales que resuelven este inconveniente [8].

Los anticonceptivos hormonales también se han visto sometidos a diferentes concepciones entre la población general, que restringen su uso en las mujeres. Por ejemplo, de acuerdo a la guía de planificación familiar de la OMS, se ha infundido la idea de que el uso prolongado de anticonceptivos orales pueden causar infertilidad, mito que gracias a diversos estudios se puede deconstruir. De acuerdo a la misma guía, se dice que sin importar cuánto tiempo la mujer haya estado planificando puede quedar embarazada después dejar el uso del anticonceptivo hormonal. En la misma guía se refiere que investigaciones han demostrado que el uso de anticonceptivos orales puede preservar la fertilidad protegiendo contra la enfermedad pélvica inflamatoria, la endometriosis y el embarazo ectópico [9].  De igual forma, debido al escaso acceso a la información, las mujeres que utilizan métodos anticonceptivos hormonales tienden a creer que éstos métodos son 100% efectivos para prevenir un embarazo no deseado, creencia que crea una barrera más hacia la salud sexual y reproductiva [8][9]. Sin embargo no hay que desconocer que como todo medicamento o dispositivo médico, los anticonceptivos hormonales pueden generar eventos adversos. Por tal motivo es de vital importancia tener en cuenta todos los factores de riesgo que pueden verse asociados al uso de uno u otro método anticonceptivo. Así mismo, la planificación debe estar guiada por parte del equipo de salud para garantizar un adecuado uso y por ende menor riesgo de problemas asociados a su uso.

MENSAJES CLAVE

      La desigualdad es un factor que contribuye a un menor acceso a los anticonceptivos, y trae importantes repercusiones a nivel personal como social.
      El machismo desde sus visiones como la religión, la cultura y la violencia de género, constituyen factores poco reconocidos en la sociedad,  que propician un menor acceso a los anticonceptivos.
      Los mitos frente al uso de anticonceptivos pueden rebatirse con una mejor acceso a la educación sexual y reproductiva. 


CONCLUSIONES

De acuerdo al abordaje anterior, se ha mostrado que las dificultades de acceso a métodos anticonceptivos, abarcan las diferentes esferas de la sociedad desde el nivel socioeconómico, como el de género, cultural y personal. Se ha visto que hay diferentes condiciones  que promueven las barreras de acceso dentro de las cuales puede estar involucrado el Estado, y que tanto hombres como mujeres pueden verse afectados. Además, se evidencia que la mujer es la que sufre las mayores consecuencias de las barreras de acceso a los métodos anticonceptivos.

Finalizando, queda claro que la educación es la mejor herramienta, que puede cruzar las concepciones erróneas acerca de los métodos anticonceptivos que nacen en los diferentes contextos sociales. Por otro lado, la mejor intervención del Estado en cuanto a políticas de acceso y mejor educación frente a la anticoncepción puede ayudar a mejorar los diferentes indicadores asociados a la desigualdad y por ende a mejorar el nivel de desarrollo del país.


REFERENCIAS


  1. Chiou, C.-F., Trussell, J., Reyes, E., Knight, K., Wallace, J., Udani, J., … Borenstein, J. (2003). Economic analysis of contraceptives for women. Contraception, 68(1), 3–10. doi:10.1016/s0010-7824(03)00078-7
  2. UNFPA, Estado de la Población Mundial 2017[internet], 2017.[citado Nov 2], Disponible en:https://colombia.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/SP_WEB-READY_SWOP%202017%20report_3.pdf
  3. Bolaños MR, Barreras para el acceso y el uso del condón desde la perspectiva de género, 2018, Horizonte Sanitario, 18(1), 67-74[citado Nov 2] disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6674435
  4. Ministerio de Salud y Proteccion Social - UNFPA Colombia[internet], Analisis de situcaion de condones en Colombia, 2015, [citado Nov 2], Disponible en: https://colombia.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/analisiscondonesColombia_web.pdf
  5. Instituto Nacional de Salud, Observatorio Nacional de Salud, Informe Nacional de las Desigualdades Sociales en Salud en Colombia. (291). Imprenta Nacional de Colombia, Bogotá,D.C., 2015
  6. Arrivillaga A, Zapata H, Tovar LM, Correa D, Varela MT, Hoyos PA, Infecciones de transmisión sexual en Colombia: análisis basado en la encuesta nacional de salud año 2007.  2011, Rev. Gerenc. Polit. Salud Bogotá(Colombia). 10(20): 69-80 [citado Nov 2] Disponible en: http://www.scielo.org.co/pdf/rgps/v10n20/v10n20a05.pdf
  7.  Srikanthan A, Reid RL. Religious and Cultural Influences on Contraception. 2008, J Obstet Gynaecol Can 2008;30(2):129–137[citado en Noviembre 2/2019] Disponible en: http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.566.5&rep=rep1&type=pdf
  8. UNFPA- IPPF, Myths, Misperceptions and Fears Addressing Condom Use Barriers, 2007. [Citado  Nov 2]. Disponible en: https://www.unfpa.org/es/node/5904
  9. World Health Organization. (‎2018)‎. Family planning : a global handbook for providers : 2018 update : evidence-based guidance developed through worldwide collaboration. Disponible en: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/260156/9780999203705-eng.pdf?sequence=1

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