viernes, 25 de mayo de 2018

Miastenia gravis inducida por medicamentos


El Centro de Farmacovigilancia de la Comunidad de Madrid reportó, a principios de abril de 2018, una lista de medicamentos que han tenido alta incidencia en el empeoramiento de la miastenia gravis en pacientes que padecen de esta enfermedad o en la aparición de nuevos casos. De acuerdo con la revisión realizada, ni las fichas técnicas ni los registros sanitarios de estos productos tienen como advertencia o contraindicación directa esta patología [1].

La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune neuromuscular y crónica caracterizada por debilidad en los músculos esqueléticos (los que el organismo puede mover a voluntad) en un grado variable [2]. Puede evolucionar con exacerbaciones o remisiones. Tiene una incidencia muy baja, aproximadamente de 8 a 10 casos por millón de habitantes por año. Su diagnóstico se realiza por la presencia de anticuerpos y su tratamiento debe ser realizado teniendo en cuenta varios factores, como otras enfermedades autoinmunes, edad en la que se manifiesta enfermedad, o manifestaciones clínicas [1]. 

Algunos medicamentos pueden bloquear la transmisión neuromuscular, pero por lo general no tiene repercusiones en la salud a menos que se encuentre en recuperación de la anestesia, con trastornos electrolíticos, o con miastenia gravis. En cirugía, puede ocurrir lo que se conoce como una depresión respiratoria postquirúrgica, mediante interacciones que ocurren con algunos medicamentos y los relajantes musculares. La depresión respiratoria postquirúrgica es causada por algunos antibióticos como clindamicina, lincomicina, aminoglucósidos, polimixinas y tetraciclinas. Estos medicamentos tienen como advertencia su uso en pacientes con miastenia gravis. Otros medicamentos, como las benzodiazepinas, producen depresión respiratoria propiamente dicha, y su uso para pacientes con miastenia gravis está directamente contraindicado [1].

En la lista de medicamentos de los que se han reportado casos de miastenia gravis, o empeoramiento de ésta, luego de su uso, se encuentran: relajantes periféricos, como rocuronio o toxina botulínica; y los antineoplásicos, especialmente adalimumab y etanercept [1].

Cabe resaltar que todos los medicamentos mencionados anteriormente también se comercializan en Colombia. Y aunque en España algunos de éstos presentan en su ficha técnica una advertencia o contraindicación a pacientes con miastenia gravis, en nuestro país, los registros sanitarios otorgados por el INVIMA (Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos) no tienen ni advertida ni contraindicada esta patología en ninguno de los medicamentos contemplados [4].

Para más información sobre esta alerta, siga este enlace.

Bibliografía

1. Centro de Farmacovigilancia de la Comunidad de Madrid. Miastenia inducida por medicamentos. Boletín informativo del Centro de Farmacovigilancia de la Comunidad de Madrid. 2018; Vol 25. 1-3. 
2. National Institute of Neurological Disorders and Stroke. Miastenia Gravis.  [Consultado el 25 de abril de 2018]. Disponible en: https://www.espanol.ninds.nih.gov/trastornos/las_miastenia_gravis.htm.
3. Kellerman RD, Bope ET, Edward T. Conn's Current Therapy. Saunders; 2018. 684-688. 
4. Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos INVIMA. Consulta de registro sanitario.[Consultado el 26 de abril de 2018]. Disponible en: http://consultaregistro.invima.gov.co:8082/Consultas/consultas/consreg_encabcum.jsp

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